Aumentan la hidratación del estrato córneo de la piel.
Minimizan el picor y malestar asociado a la cicatriz.
Protege el tejido cicatrizado de bacterias externas (barrera bacteriana).
Limita la producción de colágeno que causa el aumento del grosor de la cicatriz.
Minimiza la pigmentación o rojez de la cicatriz.
Mejora la flexibilidad de la zona afectada.
El tratamiento debe empezarse una vez la herida está cerrada, y tiene una duración recomendada de 3-4 meses, llevando los apósitos entre 12-24h al día. Tras cuatro semanas, la apariencia de la cicatriz ya habrá mejorado ligeramente.